Samej es administradora y coadministradora de victory_fanfare (final fantasy), naruto_esp, minor_fandoms, profeta_diario. Es autora de fanfics y publica su trabajo en bazter_txikia y en Fanfiction.net.

 

 

Cuando entras por primera vez en el mundo del yaoi/slash, una de las primeras cosas que se aprenden son esas etiquetas. Top, bottom o seme y uke. Al principio se miran con curiosidad, pero al cabo del tiempo cada una desarrollamos nuestras preferencias en tal o cual pareja y, al igual que en las shipper-wars (guerras de shippers), se discute acaloradamente en ocasiones, en otras de manera mucho más relajada, quién de los dos chicos de tus parejas favoritas tiene más pinta de que le guste estar “debajo” o “arriba”.

Se suelen utilizar esos términos de localización (“arriba” y “abajo”) más por comodidad y derivación de los ya conocidos “top” y “bottom”, puesto que ya sabemos que la postura no es indicativo de quién esté penetrando a quién.

Como muchas sabréis, el término “seme” viene del verbo semeru, que significa “atacar” en japonés, y es usado para designar al activo en las relaciones sexuales. Al contrario que “uke”, del verbo ukeru, que significa “recibir” y... es obvio para qué se usa.

También encontramos ese espécimen algo común en el fandom, el llamado suke, palabra que designa a aquel que suele ser seme o uke dependiendo de la pareja, y normalmente cuando se juntan dos de este tipo es cuando surgen más parejas “reversibles”. Por poner un ejemplo rápido, Ichigo y Renji, de Bleach, son perfectos sukes, a mi modo de ver, juntos o por separado.

Hasta ahí, bien.

Cuando se shippea en cualquier fandom en el que no se muestra obviamente quién es el seme o el uke, se tiende a basarse en ciertas características del físico o la personalidad para asignarlos. Todas lo hemos visto. Naruto, por ser rubio y más escandaloso, da la sensación de estar condenado (y no uso condenado con connotaciones negativas, no hay nada de malo en ello) a ser el uke en una relación con, por ejemplo, Sasuke, el cual por ser más serio, más taciturno, coge el papel de seme. No he mencionado la característica de ser rubio porque sí. Por alguna razón, quizá porque parecen más frágiles, suelen quedar en ese papel, según la opinión general del fandom. Aunque hay otros factores que pueden influir sobre este punto, por supuesto.

Esta manera de asignar los papeles no es, en sí, mala o incorrecta. Es decir, ciertamente, no hay forma física de saber quién sería el top o el bottom de una relación mientras que esta no sea canon y las relaciones sexuales no se muestren. No es habitual que un personaje vaya diciendo por ahí “si yo fuera gay estoy seguro de que sería el que estuviera debajo”. No es raro que al ver la agresividad de Grimmjow y ese deseo de oponerse a Ichigo nos haga imaginarlo a él como seme. No es malo basarse en lo que se sabe de ellos para intentar ponerse en situación y usar los roles en base a lo que se piensa.

El problema real llega con las connotaciones propias de cada rol, y mucho nos viene deformado por lo que hacen muchos mangas en los que el yaoi es canon. En ellos, el seme suele ser mucho mayor que el uke, la relación para con él puede moverse cerca de la frontera del acoso (aparecer por todos los sitios en los que se encuentra el otro personaje, invasión del espacio personal), y suelen estar -o al menos pueden parecerlo- muy seguros de sí mismos. El uke es todo lo contrario: son personajes más sensibles, tímidos, incluso asustadizos.

Y por alguna razón, el fandom tiende a trasladar esas características a sus parejas/tops yaoi de cualquier otro manga. Lo malo viene cuando se cambian las personalidades de los personajes sólo porque se tiene la idea de que el uke debe ser más suave, afeminado, retraído, más vergonzoso. Y por supuesto, el seme es mucho más masculino, atrevido, defiende a su (esos posesivos) uke de otros hombres, le persigue y persiste en su actitud porque, obviamente, sabe que el otro personaje acabará rendido a sus pies.

Ya no sólo que exista un problema de OoC, sino que el fandom está impregnado de esta dicotomía tanto en los fics/fanarts/doujinshis yaoi como en los het. Por supuesto que Edward Elric (de Fullmetal Alchemist) no es ningún niño asustadizo y tímido que necesite la protección de Roy Mustang para defenderse de nadie, pero hay algo que llama la atención más allá de que sus personalidades sean o no respetadas.

La cuestión es, si la analizamos, mucho más profunda (y algo más perturbadora). Una vez preguntó Helena Dax, conocida escritora de slash en el mundo de Harry Potter, por qué la gente terminaba por llamar “sumiso” y “dominante” al uke y al seme, respectivamente. Ella comentaba (y yo no podría estar más de acuerdo) que, técnicamente, la mujer era siempre la penetrada, y que utilizar esos términos degradaba en segunda instancia el papel de la mujer en la cama/vida de pareja.

El mensaje que quiero transmitir con este artículo está claro. Ser el uke o el seme no establece el papel de cada persona en una relación. O, más concretamente, no apliquemos los estereotipos seme/uke que nos vienen dadas en muchas historias yaoi sobre pairings de este tipo en otros mangas.

Es decir, realmente no tiene nada de malo que cualquier escritora cree una historia yaoi (o, si lo preferís, podemos buscar un manga que contenga esos estereotipos, como por ejemplo Loveless) en la que el uke sea más pequeño, mono, afeminado (Ritsuka) y el seme sea el mayor, el que acosa a su (futura) pareja. No somos quién para decir qué relaciones son correctas o inapropiadas en una historia, dejando aparte el punto de vista moral.

(En este caso, tengamos en cuenta que Soubi tiene veinte años y Ritsuka doce. Lo mires por donde lo mires, por muy OTP que sean, resulta algo insano).

Pero tomando en consideración ese mismo ejemplo, podemos ver a lo largo de la historia que desde luego, no es siempre Soubi el más fuerte en la relación, y por mucho que Soubi parezca llevar en todo momento las riendas, según se avanza vemos como eso varía, cómo Soubi depende tanto o más de Ritsuka que éste del mayor. Nada está completamente definido, nada es definitivo y ahí es donde se empieza a detectar que una historia, o los personajes de una historia, están mejor o peor desarrollados.

Si Soubi siempre estuviera salvando a Ritsuka, si el pequeño siempre dependiera del mayor, si siempre fuera su pilar (pero al contrario, muchas veces vemos que es al revés), la interacción y profundidad de ambos personajes se vería afectada. Lo que precisamente les hace interesantes es que se salvan, perdonan, o aceptan mutuamente.

Una obra yaoi que bajo mi punto de vista trata los diferentes roles bastante bien es Junjou Romantica. Pese a que la historia principal sí que sigue bastante los estereotipos, en Terrorist es el más joven el que prácticamente acosa al mayor, y en Egoist encontramos una pareja bastante equilibrada en cuanto a edades.

¿Cuántas veces hemos leído comentarios del estilo de “oh, sí, me encanta Naruto de uke, tan kawaii y sometido”? ¿Cuántos “oh, pero, ¿qué dices? Sasuke es mucho más seme que Naruto, tan serio, tan... moreno, ¡tan hombre!”? Siempre habrá quien diga: “no me ha quedado muy claro a quién has puesto de uke” cuando en esa historia no ha habido lemon (o solo se ha insinuado).

No pretendo modificar lo que opinen los demás, ni decirle a nadie cómo tiene que escribir sus fics/dibujar sus doujinshis; y además, el OoC en el fandom es algo contra lo que no se puede luchar, ya sea derivado del yaoi o no. Pero sí me gustaría que los lectores se preguntaran un poco más qué es lo que realmente buscan en un pairing o en una OTP, si después de todo, lo que buscan es leer/escribir/dibujar/mirar dos personajes que sólo tengan el físico en común con el manga original.



 

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