Citlalli es administradora de Kumo, FYSY (FemSlash, Yuri, Slash y Yaoi), y la Biblioteca Digital de Diversidad Sexual.

 

 

Ellas... son las que transforman los estereotipos
son las que defienden su sexualidad.
Unas indiscretas y otras silenciadas
que atentan un orden heterosexual
ese paradigma tan obligatorio
hipócrita y listo a carta cabal...
las que no pueden un beso presentarlo en un cristal
porque son tomadas por atentar la moral...
Ella la que no importando mitos y relatos seguirá
defendiendo sus deseos en la libertad sexual...
[Quien se] opuso al rosado y lo mezcló con azul
Siguen hoy y siempre retando sus vidas
transformando el mundo para así avanzar
hacen de esta vida más que una comedia
una historia llena de diversidad.
A ellas les brindo más que un homenaje
por su posición mas que radical
a ellas me sumo, las sigo, me asumo
pretendo con ellas revolucionar.

(Ellas, nosotras
de Ochy Curiel).

 

DEFINIENDO LA CULTURA.

¿Es que acaso no nos han dicho que alguien que ve la televisión no piensa? ¿Que alguien que lee novelas rosas no sabe sobre libros? ¿Que si ves animaciones eres infantil? Doxa tras doxa se conjuga sobre la comodidad de ser un lector o espectador pasivo. El conocimiento no es aprender las palabras de un libro de memoria, es jugar con las ideas del libro. Así asistimos a lo que hoy se conoce como cultura del ocio. Esa cultura que disfrutas y no te imponen, olvidada por la que produce un bien al sistema. Comprar mangas yaoi, animes con shonen ai, libros homoeróticos... no es más que la cultura de los coleccionistas y de la cultura consumista. En efecto, produce dinero pero no propio. ¡Consumismo y ocio son distintos!

En la década de los 60 se pensaba que la televisión seria una forma de controlar a las masas. En la actualidad, la televisión es solamente una forma de transmitir información; el problema reside en el tiempo que la gente le dedica a un sólo recurso de información. Y si existe un perjuicio, no es por la televisión; es una serie de múltiples factores que se combinan. El cine, junto a la historieta, se considera un arte; y a pesar de ello en las universidades, cunas del “saber”, se sigue denigrando como si estuviera destinado a personas sin estudios.

¿Adónde quiero llegar? Quiero poner de relieve que nadie está a salvo de ser lo que se conoce como “consumidor pasivo”: ni en la alta cultura, ni en la cultura popular. Pero, como se pone de manifiesto, también existe la otra cara de la moneda: no todos los televidentes son pasivos, no todos los lectores leen palabras. Aquí empiezan los problemas mayúsculos para las ciencias sociales y humanísticas. Y aquí empiezan los problemas de los fandoms.

 


CONTACTO SLASH

Las slashers no son simples consumistas del mainstream. No son televidentes pasivas, ni mucho menos simples lectoras. No importa si te gusta mas leer o ver. Lo importante es criticar. ¡Qué aburrido seria si sólo me dedicara a ver La leyenda de Aang y conformarme...! Acabamos de llegar al Primer Contacto con el slash, y tanto Zuko como Aang empiezan a ser sospechosos.

Pero entonces uno empieza a ir más allá del consumismo, la televisión tiene otros matices, leer un libro nos puede hacer reír, ¿cómo osan decir que leer es aburrido? Y los demás siguen sin comprender por qué te hizo soltar una carcajada un montón de letras o por qué te han brillado los ojos: empiezas a leer entre líneas y el subtexto. Empiezas a seleccionar lo que quieres ver y leer. Empiezas a tener la necesidad de ¿más slash? Bienvenidos al Segundo Contacto.

Y entonces empezamos a buscar imágenes, ¡oh, maravilla! ¡Hay gente que piensa como yo! ¿Pero no estará mal? Inicia el proceso de crear una ética propia por una multitud de razones. Algunas empezamos con el slash, otras con el yaoi, unas nunca llegan al slash, otras nunca tocan el yaoi. Acabamos de pasar por el Tercer Contacto.

Entonces nos unimos a grupos, buscamos fics, lo vemos en la calle y la ilusión se cae cuando descubres que la dulce parejita era buga (*). Nos peleamos con otros frikis, pero sabemos que lamentablemente nuestros personajes son heterosexuales en el canon. Ahora empezamos a ser selectivas. Tendemos a empezar a criticar a otras slashers o yaoistas: ¡No, Kai es de Rei y no de Takao!, ¡Las que hacen RPS después de que el artista se casara es antiético!, ¡Las peores slashers son aquéllas que creen que el shipping es real...! El Cuarto Contacto es normalmente el punto más alto al que suben las slashers.

Pero hay slashers que no se vuelven consumidoras pasivas del slash y del yaoi. Extraño asunto: no ser consumidora pasiva del mainstream pero sí del underground. Y justo ahí es cuando tenemos el Quinto Contacto: una extraña necesidad de conocer más a fondo la cuestión. Entonces empezamos a ¡teorizar, hacer hipótesis, diferir, opinar, reflexionar, pensar, crear, traspasar, imaginar: difraccionar! (1)

 

 

DE SLASHERS A SLASHERS ACAFAN (2)

Teorizar el slash y el yaoi es pensar el propio fanatismo. Pero, ¿el fanatismo se piensa? Sutiles diferencias borran los límites entre la alta cultura, la cultura popular y en el entretenimiento que puede recibir muchos nombres: desde la urbana hasta la de las subculturas. Pensar el fanatismo es traspasar las fronteras de las ciencias, del arte, y entrar a sus respectivas epistemologías.

Y teorizar el slash tiene sus conflictos tanto personales como del propio fandom. Poner de relieve que hace falta una ética propia del slash y del yaoi que no tenga que ver con éticas decadentes es un punto (la ética por si sola ya es un tema controvertido e interesante); pensar sobre los derechos de autor y el libre acceso a la información y su uso, es otro; preguntarse por la historia del slash y del yaoi es uno más; criticar el canon literario y popular así como el subtexto de los pairings; hacer un análisis de los shippings con base al canon; sacar problemas de la alta literatura que también persiguen al slash y al yaoi; aprender sobre cómo los chicos tienen sexo; criticar el dibujo del doujinshi y de un manga yaoi es también otro nivel en donde no sólo basta con disfrutar la historia o el romance, sino que también pone en juego los conocimientos que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida en las escuelas y en nuestra experiencia.

Pero, en definitiva, el slash no sólo es aprender sobre literatura y cómo tienen sexo los chicos; es también criticar nuestras estructuras sociales, personales y sexuales. El quinto contacto empieza a sonar como una larga y aburrida tesis de slash (¡que la hay!). Y es por eso que muchas slashers pasan de probar la aventura de hacer teoría slash.

Uno se encuentra a la larga con la preocupación de no saber si lo que esta haciendo son hipótesis, teorías, epistemología o sólo filosofía. Y es que, sin teoría, ¿qué sostiene el slash? ¿Seremos un grupo de Poseurs? ¿Donde están los límites del slash?

En realidad, lo complicado de teorizar el slash es la aceptación que se tenga en el gremio. Sólo así podrá dejar de considerarse como hipótesis para ser propiamente Teoría. Hacer teoría slash es más sencillo que hacer Filosofía del slash, porque eso es particular y lo determina cada cual; en cambio, la Teoría siempre es más general y conlleva un margen de error, pues ya se dice que generalizar es peligroso. Hacer Epistemología de slash es trazar límites y definiciones. No siempre es sencillo distinguirlas y separarlas.

Así pues, unas disfrutan más de lo homoerótico, mientras que otros disfrutan del subtexto, y de esta manera el slash se va volviendo más grande y profundo cuanto más nos adentramos hasta llegar a estudiar cada una de las llamadas “advertencias”, en donde el juego no sólo involucra las habilidades de escritura para explorar el canon o lo que cae fuera del canon, haciendo malabares con los personajes con o sin su personalidad.

Hacer la geometría de los géneros propios del slash y del yaoi es toda una odisea, empezando por dejar de llamarles advertencias, que ya supone una larga discusión. Entrar al tema del Mpreg es en principio disfrutarlo y saber que tiene su filosofía, sus tipos y su historia que recae en lo ancestral y la transculturalidad. Hablar de BDSM es un tanto similar. Recrear tramas PWP es saber que el sexo no es nada negativo y que las tramas sin sentido son una literatura en formación —ahí tenemos la corriente del Slipstream—, puesto que hacer literatura no es sólo escribir, sino experimentar con los sonidos, con la gramática, con las letras, con los personajes, con las acciones. Y que a su vez tiene que ver con el arte de la pornografía. En efecto, hemos dicho arte. La pornografía no es propia de los hombres ni sólo para hombres; y es que la misma pornografía se ha visto sacudida por movimientos como la pospornografía o el altporn, los cuales la ponen en duda aunque no vayan en su contra, sino a su favor; y al mismo tiempo la alimentan, la enriquecen y la hacen crecer artística y culturalmente. Es decir: se mueve.

Por lo tanto, las slashers no sólo deben criticar el pairing mismo al que se dedican, sino que estamos ante la necesidad de crear en el fandom slash de habla española debates y criticas que pongan en duda el slash a su favor, para que éste siga floreciendo. Entonces, la Teoría se convierte en el agua que le damos a la flor.


 

¿SLASH QUEER?

Hacer Teoría slash es defendernos de los intrusos con prejuicios sobre el mismo fin. Nuestra asociación no es visible, no es física. Esta aquí y allá. Antes de la Web 2.0 era difícil entrar en ella pues parecemos un Colegio Invisible. En las webs tipo base de datos y en los foros no es tan sencillo entablar relaciones entre slashers, pero con la llegada de las Redes Sociales esto ha cambiado. Buen ejemplo es Facebook, en donde existen cientos de páginas sobre el yaoi y del slash: entrar a una presupone comunicación inmediata, y se comparten imágenes, videos, textos, mangas, debates y otras curiosidades. El agregar a alguien es muy sencillo, y de esta forma se van tejiendo redes de slashers o de fujoshis. Incluso podemos localizar las redes más pequeñas de las yuristas y de los fundashis. Otro caso destacable es Metroflog, en donde también se van tejiendo estas redes con el agregado de flogs sobre la temática. Pero no pueden faltar las slashers que crean que la pornografía es denigrar el mismo fandom sin conocer la filosofía de la misma, los frikis u otakus homofóbicos, o los sexofóbicos que entren sólo para denunciar a las paginas de la temática.

Conocer las problemáticas de la ciencia-ficción feminista, de la ficción especulativa y de los movimientos sexuales es también parte de la Teoría del slash —si bien no lo único—, y puede repercutir en el mismo directa o indirectamente, puesto que todo movimiento artístico, cultural, científico o tecnológico es una piedra arrojada al agua, y causa pequeñas ondas que llegarán a diferentes fandoms.

Uno de estos movimientos es el de la teoría queer. En el fandom de habla inglesa existen muchos textos sobre este asunto y el slash de un nivel universitario y usado por activistas o profesionales que estudian el género, pero no se trata sólo de traducir, sino de generar nuestra propia literatura sobre el tema. La Teoría Queer no es un movimiento exclusivo de la comunidad de ambiente. La nación queer es la Nación de la Diversidad Sexual y el Reino de la Duda, en donde se conjuntan el feminismo y el masculinisimo —no confundir con hembrismo y machismo—. Queer es dudar de los parámetros establecidos socialmente, de nuestra forma de ver la sexualidad y lo que conlleve. Como dice Tamsin Spargo (6): “En suma, se trataba de una diferencia destinada a perturbar el statu quo, a preguntar por qué damos por descontado que Bart Simpson es heterosexual”. Pero esta postura es radical en el tenor de que la teoría del fandom slash de habla española esta en crecimiento y se refiere a los efectos del slash, y no a por qué se escribe.

Podemos seguir pensando nuestro fanatismo, y a la larga nos daremos cuenta de que pensar que un personaje es o no es heterosexual conlleva más que creer o leer que es heterosexual y jugar con él. Que en el mismo tenor está creer que es homosexual. En palabras de Heiko, en forma de critica de otro texto mío: “Cuando leo o creo slash, no parto de la base de 'dos personajes gays', sino de dos personas que en un momento dado pueden tomar un camino alternativo al que en principio se planteaban. El slash es esa zona gris de duda en la que todo puede pasar, y por eso tiene gracia; tanto el mundo hetero como el gay son áreas delimitadas (y limitadas), convencionales, predecibles y, en fin, al menos para mí, poco interesantes.”

En efecto, hemos entrado a otro nivel de análisis: en donde la bisexualidad y la pansexualidad, sumadas a las teorías de la diversidad sexual y de género, significan que 'biología no es destino':

“La bisexualidad es una cuestión de libertad. Es la libertad de ser uno mismo y amar a la persona que sea en el momento que sea. Vivir con esa posibilidad es para mí la definición perfecta para la bisexualidad”. Lani Kaahumanu en "Bisexualidad, todo un arte".

En cambio, la pansexualidad “es la capacidad de amar a otra persona independientemente de su género. Para ellos, el sexo y el género son conceptos vacíos de significado o que no tienen importancia. Pueden sentirse atraídos por varones, mujeres y también por aquellas personas que no se sienten identificadas con la dicotomía varón/mujer o con la de masculino/femenino, incluyendo así, por ejemplo, a intersexuales, transexuales e intergéneros”.

La diferencia de una con la otra estriba en que para los bisexuales el género o el sexo pueden ser importantes; en cambio, los pansexuales borran en su totalidad las fronteras. No es que se parta de estos conceptos al escribir slash, pero con suerte es positivo conocerlos. En este sentido, no sólo es productivo para escribir slash el aprender cómo tienen sexo dos personas, sino también un poco de conocimientos sobre los debates de sexualidad y género, para así poder jugar con la inmensidad de posibilidades tanto con la homosociabilidad, el homoerotismo, la bisexualidad, la pansexualidad, la heteroflexibilidad o la homoflexibilidad, cada una con un sinfín de posibilidades y no limitada a la heterosexualidad y la homosexualidad pura.

Deconstruir la biología no es sencillo. Las categorías de las taxonomías son parámetros de clasificación para buscar, localizar, encontrar y jerarquizar la naturaleza y llevar un orden en las investigaciones, las cuales son útiles a nivel biológico, pero ello no significa que sean naturales en sí mismas. Y es que es sorprendente cómo incluso los personajes que son ideas y representaciones de nosotros tienen sexo y género.

“Cuando dejamos de pensar en las epistemologías occidentales modernas como en un conjunto de datos filosóficos, podemos empezar a examinarlas… como modos culturalmente específicos de construir y explorar los significados culturales en apoyo de nuevos tipos de enunciados de conocimiento” (Harding, 1996).

Especular a este nivel también es un ejercicio difícil que sin embargo algunas slashers han llevado a cabo en distintos fics, sobre todo de Mpreg, con éxito independientemente de la trama.

Así pues, nos encontramos con que “a principios del siglo XXI, las rígidas categorías que representaban al mundo como habitado por oposiciones binarias complementarias —sujeto/objeto; humanos/máquinas; naturaleza/cultura— no sirven para leer las nuevas ontologías surgidas a partir de la implosión de la biología, la informática [y la información] y la economía. Organismos transgénicos, cyborgs transgenéricos, criaturas genéricamente híbridas pueblan el espacio-tiempo de principios del siglo veintiuno”. Una vez más, el efecto del slash (y no del por qué se escribe).

 


NIVELES DE ANÁLISIS

De esta forma tenemos tres niveles básicos de análisis en este sentido:

1. Qué y cómo se produce.

2. Qué, por qué y cómo se escribe.

3. Qué efectos causa.

El segundo es el más analizado en habla española. El tercero es el más analizado en lengua inglesa. Y el primero, a mi parecer, es el menos analizado, el cual tiene que ver con las ciencias de la información y la comunicación y la forma en la que se produce la cultura. Entonces no va a ser lo mismo hablar de Teoría Queer en el segundo nivel que en el tercero, o en referencia al primero. También puede afectar en cada una de ellas si el asunto se toma como personal o no.

“La política de los cyborgs es la lucha por el lenguaje y contra la comunicación perfecta, contra el código único que traduce a la perfección todos los significados... Insiste en el ruido y es partidaria de la polución, regodeándose en las fusiones ilegítimas...” (Haraway, Manifiesto para cyborgs).

Otro ejemplo de “qué y cómo” lo encontramos en los puntos que Gaylor narra en el documental “RIP: A Remix Manifiesto” (3):

1. La cultura siempre se construyó basada en el pasado,
2. el pasado siempre intenta controlar al futuro,
3. el futuro se está volviendo menos libre,
4. para construir sociedades libres es necesario limitar el control [del] pasado.

La forma de producir la información de cada grupo y la forma en que la comunica son distintas en cada época, pero la constante es que siempre estamos construyendo sobre el pasado y sobre otros. Por esa misma razón tenemos bibliotecas, ya que ellas son el refugio de las memorias y la base de las sociedades, que no podrían crecer sin cúmulos de información. En las slashers este fenómeno también se manifiesta, sobre todo porque se construye a partir del canon (en este caso el soporte de información). Y es que el slash, como otros estilos de fanfics, es mezclar, dudar, recrear: reinventar y lo interesante de su teoría es que duda incluso de la “sexualidad de las piedras”, como bien me dijo bromeando Neko_shuichi en una ocasión en el Metroflog.

“La cultura popular está a nuestra disposición como el material de construcción para articular nuevas y fluidas identidades sexuales” (Katharine Gates)

Otra forma de producción la encontramos a nivel de personajes. Éstos se vuelven una creación social, y no propiamente del autor. La historia está en un mismo tenor, pero dudar de que la historia original es “la ley” y es inamovible es algo que no debería mencionar, ya que nuestras leyes sobre el derecho de copia y de autor lo prohíben. ¡Y sin embargo, dudo! Los personajes que se socializan son una construcción que recae en un fandom en donde se combinan las actuaciones de los live actions, de los personajes de un libro, manga o anime y la recreación que hacen de ellos los frikis y los otakus en los fanfics y en los fanarts, por mencionar los más sobresalientes.

“El fanfiction es un camino cultural que repara el daño hecho en un sistema donde los mitos contemporáneos son propiedad de corporaciones, en lugar de pertenecer al pueblo” [Henry Jenkins (5)]

 

 

 

¡LA TEORÍA LA HACEMOS TODAS!

Y esto concuerda con la hipotética Sociedad del Conocimiento, a la cual nos acercan poco a poco la llegada de la web 2.0 y la idea cada vez mas animada de la Web Semántica. Este tipo de sociedad deviene en la creación del conocimiento por equipos, y no por autores. Así cambia el proceso de comunicación. Ejemplo de ello es Wikipedia, en la cual podemos encontrar una ideología distinta de transmitir información, y que además también tiene varios artículos sobre las slashers. En este tenor no es raro lo que esta sucediendo con la creación de personajes e historias. Tampoco es extraño decir que yo no construyo la teoría, ni la epistemología, ni la filosofía del slash; sólo la estudio. Y no la construyo porque eso es algo que hacemos entre todas. Ésa es otra parte importante de leer teoría slash.

Pero el slash es un arte popular que rodea los limites de lo establecido por la sociedad. A este respecto, Susan Leigh Star en 1991 “propone privilegiar la mirada de quienes quedan fuera de la norma, ante la sospecha de que su poderío analítico es mayor”.

Y de esta manera obtenemos una literatura en donde “...la emergencia de... nuevas posiciones de sujeto, se produce otro tipo de territorios narrativos que incorporan nuevas formas de escritura no hegemónicas. Las escritoras... utilizan el lenguaje como un duelo directo con la cultura que las señaló como otredad. Toman sus herramientas para generar significados distintos y volver a contar las historias, reescribiendo activamente los textos de sus cuerpos y sus sociedades sin el érase-una-vez-un-origen y escapando de identidades naturales y dualismos jerárquicos. El nuevo lenguaje está cargado de figuras performativas, tropos habitables, mapas tecnológicos, orgánicos, políticos, económicos y oníricos de mundos discutibles” [CyborgQueers, o de cómo deshacer al Homo Sapiens. (4)] Y es que los libros, las películas, las animaciones, las historietas... en suma, las creaciones de cuentos y ficción, no son estáticos, sino que filosóficamente son mundos cognoscitivos, mundos que se pueden discutir, mundos llenos de posibilidades: “en las colapsadas anomalías del espacio-tiempo del capitalismo transnacional de finales del siglo veinte, sujetos y objetos, así como lo natural y lo artificial, son transportados a través de los agujeros de gusano de la ciencia-ficción [o ficción especulativa] para emerger como algo diferente” [Haraway, 1997].

Otro de los problemas que existen en el slash de habla española es que la mayoría de los artículos que hacen un poco de Teoría se dirigen a un publico sencillo y que está fuera del slash. En este tenor, estos artículos son simples explicaciones de lo que es, dando una opinión personal sobre el mismo: la mayoría en contra del slash, diciendo lo extraño que les parece. No necesitamos mas artículos que den esta visión. ¡Que sí, que ya sabemos qué significa el slash y qué leemos! Lo que necesitamos es teorizar el slash desde dentro.

En realidad, podemos seguir analizando las distintas problemáticas que existen en el slash, pero lo que quiero dar a entender es que no existe una única manera de analizarlo, y es en este sentido que no me dedico a estudiar el slash sólo desde una posición, sino que también estoy interesada en su producción en masa y en su impacto en la sociedad contemporánea, no sólo a ojos de las slashers, sino también de otras subculturas y movimientos sociales y lo que para ellos puede o no significar, porque es interesante ver el fenómeno desde distintos puntos de vista. Esto no quiere decir que los temas sean más o menos importantes que el estudiar cómo se produce el slash a nivel personal o el qué, por qué y cómo se escribe, así como lo que significa para cada slasher escribirlo.

Así pues, esto es una visión general de lo que he encontrado en el slash a lo largo del tiempo. Es también el recorrido de una acafan que no sólo se dedica a consumir slash, yaoi, shonen ai, shoujo ai, yuri o femmeslash así como libros y películas homoeróticas como una pasión. Es a su vez una invitación a que más slashers se unan a esta fascinante travesía de hacer Teoría slash desde diferentes ángulos, ya que es poco frecuente escuchar entre las slashers las voces de la Teoría donde se asienta nuestro fandom. Lo más frecuente, como he mencionado, es leer sobre cómo escribir bien, con coherencia y sin faltas de ortografía. Eso me parece excelente, pero el slash es más que sólo escribir bien.

Y como dice una imagen por allí:

¿Y dicen que las slashers no tenemos problemas? ¡Blasfemias!

 

 

 

 

 

 

(*) Buga: En México, en tiempos de Don Porfirio, había un lugar que se llamaba "Bugambilia". Las personas homosexuales tenían el acceso prohibido a este lugar, es decir solo entraban heterosexuales, entonces de la abreviación de Bugambilia se deriva "Buga" para denominar a las personas heterosexuales. Vuelve.

(1) En el arte de meditar, el pensar detenidamente en algo con la finalidad de sacar conclusiones puede tener dos vertientes: reflexionar es la representación sobre lo mismo. Mientras que difraccionar es diferir. Los modelos difractoríos notan los pasajes de la diferencia y la interacción para no replicarla o reproducirla trazando un mapa de efectos. Vuelve.

(2) El acafandom es un concepto similar al metafandom, la reflexión sobre la dinámica propia del mundo del fanatismo y el slash. Una acafan será la slasher/yaoista/fan interesada en la investigación sobre estos temas. Vuelve.

(3) Colaboradores de Wikipedia. RIP!: A Remix Manifiesto. Wikipedia, la enciclopedia libre. Consultado el 18 de diciembre del 2010. Vuelve.

(4) Desiré Rodrigo y Helena Torres. CyborgQueers, o de cómo deshacer al Homo Sapiens. Teoría Queer: politicas bolleras, maricas, trans, mestizas. 187-211. Vuelve.

(5) Henry Jenkins. Fans, blogueros y videojuegos: la cultura de la colaboración. España: Editorial Paidos, 2009. Vuelve.

(6) Tamsin Spargo. Focault y la Teoría Queer. Traducción de Gabriela Ventureira. Barcelona: Gedisa, 2004. (Encuentros contemporáneos). Vuelve.

Daniel Dayan y Elihu Katz. La historia en directo: la retransmisión televisiva de los acontecimientos. España: Ediciones Gustavo Gili, 1995. p.12-13. (Mass Media).

 

 


 

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